Descripción
José Luis Justes Amador
CDMX: Universidad Autónoma de Nuevo León
ISBN: 978-607-27-2386-3
60 páginas
La idea del verdor como un paraíso en la Tierra nos ha acompañado desde antaño: un paraíso para volver a conocer las cosas, como si fueran nuestros ojos dos gotas recién nacidas de la lluvia. Pero no hay huerto del Edén en soledad. Por eso la dicha de estar o de mirar un jardín es doble cuando alguien nos acompaña.
En su último poemario, José Luis Justes Amador dialoga con el arquitecto neoclásico William Chambers y siembra, a manera de semillas preciosas, instantes en los que el paisaje se recorta a partir de la voz o las manos de la amada, en los que también dejamos que unas manos tibias nos delineen, que una boca o un silencio llame nuestro nombre.
Nuestro poeta sabe que la belleza de lo íntimo no es menos permanente por fugaz, y que se injerta y hace duradero al barro del que estamos hechos. Con estos poemas es inevitable pensar que todos somos jardines que pueden dar sus mejores tonalidades y aromas con la tierra y el tacto necesarios.
Justes Amador nos recuerda que, así como la jardinería es el arte de intervenir la naturaleza, el amor es el placer de intervenir la vida: “Porque si algo he aprendido junto a ti es / que importa el jardín y más aún / importa quién sea el jardinero”. (Fabián Espejel)





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